Cavilaciones necesarias, urgidas de concreción merodean errabundas por el resquicio más indecible de mi pecho. Así, sin encontrar asidero. A la espera de la implosión, la ridícula implosión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Te agradezco éste valiosísimo aporte. Ojalá te pases por acá de nuevo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Te agradezco éste valiosísimo aporte. Ojalá te pases por acá de nuevo.