tan infinito e ineluctable,
tan mísero, tan ladrón.
Inoportuno.
Y mío.
Pero, ¿cómo? ¿cómo fue que te traje de vuelta a llenarme de ósculos malditos la soñada claridad?
Vienes cada vez más abstrusa y abominable, veleidosa distracción.
Qué modorra transparente, tan malsana y detestable hemos creado.
Gracias y hasta siempre.