Se que no soy yo quien debe auscultar, pero si lo fuera lo haría como un ciego, a tientas, sutilmente, con cada sentido en alerta para percibir hasta el mínimo cambio en los sentimientos y emociones. Amiga, qué deliciosa reflexión la que has escrito. Te mando un abrazo
tan profundo como tu mirada niña
ResponderEliminarEl fonendoscopio y hasta el ecógrafo están listos. Las ganas de auscultarte no faltan, ¡créeme!
ResponderEliminar¿Qué hace falta entonces, Anónimo?
ResponderEliminarSe que no soy yo quien debe auscultar, pero si lo fuera lo haría como un ciego, a tientas, sutilmente, con cada sentido en alerta para percibir hasta el mínimo cambio en los sentimientos y emociones. Amiga, qué deliciosa reflexión la que has escrito. Te mando un abrazo
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