martes, 12 de abril de 2011

De imposibles y lágrimas inexorables

Qué bueno sería que tú quisieras auscultar aquí dentro, bien profundo.
Qué bueno sería que yo supiera cómo dejarte hacerlo.
Así lo quiero, créeme.
Pero eres tan o más inescrutable que yo.
Hombre, óyeme, qué bueno sería.

lunes, 11 de abril de 2011

No te vayas

No lo hagas sin haber estado aquí siquiera, por favor.
No sin haberme dejado tocarte, o al menos rozarte.
Sólo déjame saberte, besarte. Sólo por un breve instante.
Toma lo que quieras también, te doy casi todo.
Y dime que te quedarás. Que me quedarás.

domingo, 10 de abril de 2011

Fugaz rememoración



Esa visión desde mi ventana. Ellos ajenos a su entorno.
Me recuerda aquel día.
Me absorbías.

jueves, 7 de abril de 2011

De ires y venires

Así es. Voy y vengo aunque en realidad estoy quieta. Así es más fácil volver, supongo.
Voy, no arriesgo nada y regreso indemne. Al menos así debería ser.
Pero siempre me alcanza un aguijón. Escasamente me toca, pero lo hace. ¿Y ahí qué? Me inserta dudas tan molestamente difusas. Habría sido preferible tragármelo todo de un sopetón.
¿Así será también al otro lado? ¿qué tan escandaloso le será mi silencio?
Sólo quedan preguntas, impulsos, dudas, y una que otra rabieta privada.
Ah, y la misma imprecisa pero a veces satisfactoria maldición. La victoria pírrica del desahogo.


miércoles, 6 de abril de 2011

Ilustración digital




Largos bigotes mininos asomándose en medio del fondo negro.